Corría en 1850, cuando nace Francesca, una misionera que dedicó su vida a ayudar, una líder incansable, valiente y comprometida. Fue la primera mujer en ser canonizada. Y sí, se enfrentó hasta con el Vaticano.

—y adivinen qué— la tuvieron que escuchar.

Cabrini encarna el poder en su forma más radical: avanzar incluso cuando no hay permiso, liderar desde el servicio sin renunciar a la ambición, y transformar la compasión en acción organizada. No solo ayudó, forjó el camino que demostró que se pueden cambiar sistemas completos.

* inspiradas en Francesca Cabrini
un espíritu pionero en romper moldes & abrir caminos.